Prison Professors

16 de junio de 2026

Carta a las familias: Cómo ayudar a un ser querido que está en prisión a prepararse para el éxito

Principios enseñados:No se encontraron elementos.

Recibo muchas preguntas de personas de nuestra comunidad, y estoy muy agradecido a mi equipo por hacérmelas llegar. Muchas de ellas provienen de personas que se enfrentan a la cárcel por primera vez. Otras muchas provienen de cónyuges, padres, hermanos, hijos y amigos que quieren a alguien que está pasando por el sistema.

Esos familiares quieren saber qué pueden hacer.

Puede que no hayan infringido la ley. Puede que no se les haya imputado ningún cargo. Puede que no hayan comparecido ante un juez. Aun así, sufren las consecuencias. Sienten el miedo, la incertidumbre, la presión económica, la soledad y la vergüenza que puede conllevar una condena penal. En muchos sentidos, la familia también cumple condena.

Entiendo ese dolor porque lo vi en mi propia familia.

Cuando las autoridades me detuvieron, tenía 23 años. Había tomado la decisión de traficar con cocaína y sabía que era culpable. Aunque sabía que era culpable, tomé más decisiones equivocadas mientras atravesaba el proceso judicial. Presioné al Gobierno para que me llevara a juicio. Después de que el jurado me declarara culpable, el juez me condenó a 45 años de prisión federal.

Esa sentencia no recayó solo sobre mí. También recayó sobre las personas que me querían.

Mis padres no aprobaron lo que había hecho. No justificaron mi comportamiento. Pero siguieron queriéndome. Siguieron apoyándome. Mis hermanas, Julie y Christina, también me respaldaron. Dejaron claro que me ayudarían a lo largo de todo el proceso.

Mis abuelos reaccionaron de otra manera. Me querían cuando era joven, pero se sintieron humillados por mi condena. Dejaron de comunicarse conmigo. También tuve que vivir con esa consecuencia.

Al comenzar a cumplir mi condena, tuve que plantearme una pregunta difícil. ¿Qué podía hacer para demostrar que era digno del amor y el apoyo que me estaban dando mis padres y mis hermanas? ¿Qué podía hacer para ganarme de nuevo la confianza de las personas a las que había decepcionado? ¿Qué podía hacer para que la gente no me juzgara únicamente por la peor decisión que había tomado en mi vida?

Esas preguntas me ayudaron a empezar a trazar un plan.

El amor no es lo mismo que la complacencia

Cuando un familiar apoya a alguien que está en prisión, ese apoyo no significa que la familia esté justificando el comportamiento que le llevó a la cárcel. Debemos dejar clara esa distinción.

Se puede querer a alguien y, aun así, exigirle que rinda cuentas. Se puede ofrecer ánimo y, aun así, decir: «Tienes trabajo por delante». Se pueden enviar cartas, libros y apoyo sin por ello aceptar las excusas.

Ese tipo de apoyo me ayudó.

Mi familia no me dijo que fuera una víctima. No me dijeron que la condena fuera culpa de otra persona. No me dijeron que debiera pasarme el resto de mi vida quejándome del sistema. Me demostraron que me querían y, precisamente porque me querían, sentí la responsabilidad de hacerme digno de ese amor.

Para las personas que están en prisión, el apoyo familiar puede convertirse en una de las razones más poderosas para empezar a trabajar en pro del cambio. Pero la familia no debe cargar con todo el peso. La persona que está dentro debe hacer el esfuerzo. La persona que está dentro debe labrarse un historial. La persona que está dentro debe tomar decisiones conscientes cada día.

Los familiares pueden ayudar más cuando fomentan ese tipo de respuesta disciplinada.

El primer paso: fomentar un plan por escrito

Cuando una persona ingresa en prisión sin un plan, el sistema tendrá un plan para ella. El sistema le dirá cuándo levantarse, cuándo comer, cuándo ponerse de pie para el recuento, dónde dormir y qué normas debe seguir. Pero el sistema no creará necesariamente un plan que la prepare para la libertad, el empleo, la reconciliación y una vida plena tras su puesta en libertad.

Por eso, la persona que está en prisión debe crear su propio plan.

Elaboré mi plan después de aprender de personas que eran mucho más sabias de lo que yo era a los 23 años. Leí sobre líderes que pasaron por dificultades y utilizaron esas dificultades para hacerse más fuertes. Empecé a comprender que no podía cambiar el pasado, pero que podía empezar a sembrar las semillas para un futuro mejor.

Mi plan constaba de tres partes.

En primer lugar, me formaría.

En segundo lugar, trabajaría para contribuir a la sociedad de formas significativas y cuantificables.

En tercer lugar, crearía una sólida red de apoyo.

Ese plan se convirtió en mi brújula. Me ayudó a decidir cómo aprovechar mis días. Si una oportunidad respaldaba uno de esos tres objetivos, la perseguía. Si una actividad me alejaba de esos objetivos, la evitaba. No siempre acerté en todo, pero el plan me marcó el rumbo.

Las familias pueden animar a sus seres queridos a hacer lo mismo. Pídele a la persona que está ahí dentro que elabore un plan. Pídele que defina qué es el éxito. Pídele que explique qué pasos va a dar durante la próxima semana, el próximo mes, el próximo año y los años venideros.

Una persona no puede cambiar lo que ocurrió ayer. Pero sí puede decidir lo que hará hoy.

Un plan ofrece a la familia algo en lo que apoyarse

Las familias suelen preguntar: «¿Cómo puedo ayudar?».

La respuesta se hace más clara cuando la persona que está en prisión tiene un plan.

Sin un plan, el apoyo puede volverse emocional y reactivo. Una persona llama a casa frustrada. La familia se siente impotente. La conversación se centra en lo que el sistema no está haciendo, lo que el personal no está haciendo, los programas que no están disponibles o lo que otras personas están haciendo mal. Esas frustraciones pueden ser reales, pero no siempre conducen al progreso.

Con un plan, la conversación cambia.

En lugar de limitarse a preguntar «¿Cómo estás?», la familia puede preguntar: «¿Qué has hecho esta semana para acercarte a tus objetivos?».

En lugar de centrarse únicamente en los problemas, la familia puede preguntar: «¿Qué libros estás leyendo? ¿Qué estás aprendiendo? ¿Qué has escrito? ¿Qué avances podemos registrar?».

En lugar de dejar que la condena defina la relación, la familia puede formar parte de un equipo de apoyo que fomente el crecimiento.

Ese tipo de estructura me ayudó a superar 26 años en una prisión federal. Mi familia podía ver que no me limitaba a esperar a que pasara el tiempo. Trabajaba. Leía. Escribía. Obtenía títulos académicos. Me forjaba un historial. Intentaba reconciliarme con la sociedad.

Cuando mis familiares vieron ese esfuerzo, se sintieron más seguros a la hora de apoyarme. Su apoyo me fortaleció, y mi trabajo fortaleció su esperanza. Esa relación se convirtió en una colaboración.

Piensa como un constructor

Si una persona quisiera construir una casa, no le diría a un contratista que empezara a unir tablones y que fuera resolviendo las cosas sobre la marcha. Necesitaría un plano. El constructor tendría que saber dónde van los cimientos, dónde van las habitaciones, dónde van las instalaciones de fontanería y electricidad, y qué aspecto debería tener la estructura una vez terminada.

Una persona en prisión debería pensar de la misma manera.

¿Qué tipo de vida quiere construir?

¿Qué tipo de carácter requerirá esa vida?

¿Qué habilidades necesitará?

¿Qué relaciones respaldarán ese futuro?

¿Qué debilidades podrían poner en peligro el plan?

¿Qué indicios demostrarán que está avanzando?

Cuando una persona escribe esas respuestas, empieza a crear un plan de acción. La familia puede revisar ese plan. Los mentores pueden revisarlo. Los profesores, los gestores de casos, los agentes de libertad condicional, los empleadores y otras partes interesadas también pueden llegar a revisarlo.

Por eso es importante la documentación. Una persona puede decir: «He cambiado», pero las partes interesadas suelen necesitar algo más que palabras. Necesitan pruebas. Necesitan ver un patrón de decisiones a lo largo del tiempo.

Un plan por escrito ayuda a crear esas pruebas.

Utiliza la plataforma Profiles para crear un historial

En Prison Professors, hemos creado recursos para ayudar a las personas a crear ese tipo de historial. Todo lo que ofrecemos es gratuito para los miembros de nuestra comunidad. Queremos que las personas utilicen esos recursos para prepararse para alcanzar el máximo nivel de libertad lo antes posible.

Una de las herramientas que animamos a utilizar es la Plataforma Profiles.

La Plataforma Profiles ayuda a una persona a demostrar que es más que su condena penal. Aunque no esté de acuerdo con algunas partes del caso, la condena forma parte del expediente público. Las partes interesadas pueden consultar documentos judiciales, artículos de prensa, comunicados de prensa del Gobierno u otra información que solo cuenta una parte de la historia.

Un perfil permite a la persona crear un historial más completo.

A través de nuestros manuales, entre los que se incluyen el «Earning Freedom Playbook» y «Become the CEO of Your Life», animamos a las personas a desarrollar varios activos fundamentales.

El primer activo es una biografía. Una biografía brinda a la persona la oportunidad de contar su historia con sus propias palabras. No debe servir para poner excusas. Debe mostrar conciencia de sí mismo. Debe explicar qué condujo al problema, qué ha aprendido la persona y cómo está trabajando para mejorar.

El segundo activo es un diario. Un diario permite a la persona documentar sus decisiones diarias. Puede mostrar lo que está leyendo, lo que está aprendiendo, cómo está respondiendo a los retos y cómo se está preparando para el futuro. Un diario crea un historial a lo largo del tiempo.

El tercer recurso es un sistema de reseñas de libros. Cada vez que la persona lee un libro, puede escribir sobre por qué lo eligió, qué ha aprendido de él y cómo le ayudará a prepararse para el éxito. Leer es útil, pero escribir sobre lo leído hace que el aprendizaje sea visible.

El cuarto recurso es un plan de reinserción. Un plan de reinserción debe demostrar que la persona está pensando en la vivienda, el empleo, la salud, las relaciones, las finanzas, el apoyo de la comunidad y los obstáculos que pueden surgir tras la reinserción. Debe incluir una evaluación realista de sus puntos fuertes, puntos débiles, oportunidades y amenazas.

El quinto recurso es una red de apoyo. Ese apoyo puede incluir a familiares, mentores, educadores, líderes religiosos, empleadores y otras personas que puedan ofrecer referencias. Esas referencias pueden ayudar a demostrar que otras personas creen en la preparación y el carácter de la persona.

Cuando una persona desarrolla estos activos, ya no está pidiendo a los demás que crean en afirmaciones vagas. Está demostrando el trabajo realizado.

Lo que las familias pueden hacer desde fuera

Las familias pueden desempeñar un papel importante en este proceso, pero deben hacerlo de manera que fortalezcan a la persona que está dentro, en lugar de debilitarla.

Un familiar puede animar a la persona a escribir. Si la persona no tiene acceso a Internet, puede escribir a mano y enviar el trabajo a casa. Un cónyuge, un padre, un hermano o un amigo pueden ayudar a mecanografiar y organizar el trabajo. Si la persona tiene acceso al correo electrónico, puede enviar las actualizaciones directamente.

Un familiar también puede ayudar a reunir libros, artículos y materiales del curso. El objetivo no es simplemente mantener a la persona entretenida. El objetivo es apoyar un plan de aprendizaje deliberado.

Un familiar puede plantear preguntas más constructivas. En lugar de centrarse únicamente en las quejas sobre la cárcel, haz preguntas que den lugar a la acción:

¿Qué has aprendido esta semana?

¿Qué has escrito esta semana?

¿Qué objetivo te has marcado para este mes?

¿Qué libro estás leyendo y por qué lo has elegido?

¿Qué parte de tu plan de reinserción requiere más reflexión?

¿Qué punto débil estás intentando superar?

¿Qué puedo hacer para apoyar tu plan sin quitarte el control sobre él?

Esas preguntas ayudan a la persona a mantenerse centrada. También ayudan a la familia a ver si la persona está aprovechando bien el tiempo.

Las familias también pueden ayudar a crear una red de apoyo. Pueden animar a mentores, amigos, antiguos jefes, profesores o miembros de la comunidad a escribir testimonios. Pueden compartir novedades con las personas que se preocupan por ella. Pueden ayudar a la persona a crear un círculo de responsabilidad.

Ese apoyo siempre debe basarse en el mismo principio: la persona que está en prisión debe liderar el proceso.

Evita que la cárcel sea el centro de todas las conversaciones

La cárcel puede consumir la identidad de una persona. También puede consumir la identidad de una familia.

Cada llamada telefónica puede acabar girando en torno a la cárcel. Cada carta puede acabar tratando sobre el personal, las normas, la comida, los retrasos, los cierres de seguridad o la frustración. Algunos de esos temas pueden ser graves y merecer atención. Pero si cada conversación se centra únicamente en el entorno carcelario, la familia puede reforzar sin querer la idea de que la persona es impotente.

Un enfoque mejor es volver a centrar la conversación en la preparación.

El sistema puede resultar difícil. La condena puede ser larga. El entorno puede ser desalentador. Aun así, la persona puede leer. Puede escribir. Puede pensar. Puede planificar. Puede desarrollar habilidades de comunicación. Puede cultivar la disciplina. Puede reconciliarse con las personas a las que ha hecho daño. Puede prepararse para el mundo laboral. Puede crear un historial que demuestre su crecimiento.

Cuando las familias refuerzan esas posibilidades, ayudan a la persona a proteger su dignidad.

Eso no significa ignorar las dificultades. Significa negarse a dejar que las dificultades definan todo el camino.

Ayuda a tu ser querido a pensar en las personas que influirán en su vida

Durante mi condena, aprendí a pensar en las personas con las que me encontraría en el futuro. Sabía que los agentes de libertad condicional, los empleadores, los prestamistas, los líderes comunitarios y otras personas tendrían influencia en mi vida. También sabía que tendrían acceso a la información sobre mi condena.

No podía borrar esa información.

Pero podía crear nueva información.

Podía construir un historial que mostrara lo que hice tras la condena. Podía demostrar que me había formado. Podía demostrar que había contribuido a la sociedad. Podía demostrar que había creado una red de apoyo. Podía demostrar que tenía un plan.

Las familias pueden ayudar a un ser querido a pensar en esas personas que tendrán un papel importante en su futuro.

Si un futuro empleador revisa el perfil, ¿qué verá?

Si una agente de libertad condicional revisa el plan de reinserción, ¿qué verá?

Si un gestor de casos revisa las entradas del diario, ¿qué mostrarán?

Si un juez, un fiscal o un responsable de indultos llegara a examinar el expediente, ¿mostraría a una persona que esperó pasivamente o a una persona que trabajó de forma decidida?

Esas preguntas son importantes porque la libertad suele depender de las decisiones de las partes interesadas. La persona que está en prisión debería prepararse para esas futuras revisiones mucho antes de que se produzcan.

El riesgo de no tener un plan

A menudo le digo a la gente que, si no se prepara, se expone a riesgos previsibles tras la puesta en libertad.

Un riesgo es el desempleo. Una persona vuelve a casa y no puede encontrar trabajo porque tiene una condena, un vacío laboral, competencias limitadas o ningún historial que demuestre su preparación.

Un segundo riesgo es el subempleo. Una persona puede encontrar un trabajo, pero es posible que este no le ofrezca una vía de crecimiento. Puede sentirse atrapada porque necesita ingresos, pero no ha desarrollado las competencias ni cuenta con el apoyo necesarios para progresar.

Un tercer riesgo es la falta de hogar o una situación de vivienda inestable. Sin un plan, la puesta en libertad puede llegar rápidamente y es posible que la persona no tenga un lugar estable donde vivir.

Un cuarto riesgo son más problemas con la justicia. Si una persona se reincorpora a la sociedad sin una estructura, sin apoyo, sin ingresos o sin un plan claro, las antiguas presiones pueden reaparecer.

Una quinta posibilidad es el éxito. Pero es poco probable que el éxito se produzca por casualidad. Una persona aumenta las probabilidades de éxito tomando decisiones deliberadas, documentando su progreso y generando apoyo antes de la puesta en libertad.

Las familias no quieren que sus seres queridos se enfrenten a esos cuatro primeros resultados. Quieren el quinto resultado. Eso significa que deberían empezar a ayudar a su ser querido a prepararse ya.

El apoyo de la familia puede formar parte del expediente

El apoyo de la familia puede aportar algo más que consuelo. Puede formar parte del historial de preparación de la persona.

Por ejemplo, una pareja puede escribir un testimonio en el que describa los cambios que ha observado. Un padre o una madre puede escribir sobre la constancia de la persona a la hora de leer, llevar un diario y planificar. Un hermano o una hermana puede describir cómo la persona ha asumido responsabilidades y se ha esforzado por recuperar la confianza. Un mentor puede escribir sobre su carácter, su disciplina y su crecimiento.

Esos testimonios deben ser sinceros. No deben exagerar. No deben fingir que el pasado no ocurrió. Deben reflejar lo que el autor ha observado personalmente.

Un testimonio bien reflexionado puede ayudar a las partes interesadas a ver a la persona desde una perspectiva más amplia. Puede demostrar que la persona ha establecido relaciones, se ha ganado la confianza y ha desarrollado una red de apoyo que perdurará tras su puesta en libertad.

El apoyo se refuerza cuando es concreto.

En lugar de escribir «Es una buena persona», un familiar podría escribir: «Durante el último año, le he visto completar 20 reseñas de libros, escribir entradas semanales en su diario y revisar su plan de reinserción tres veces a medida que aprendía más sobre los retos a los que se enfrentará tras su puesta en libertad».

Ese tipo de afirmación ofrece a las partes interesadas algo concreto que evaluar.

La persona que está en prisión debe esforzarse más que nadie

Los familiares pueden ayudar, pero no pueden hacer el trabajo por la persona que está dentro.

Nadie debería esforzarse más que la persona que desea la libertad. Nadie debería preocuparse más por el plan de reinserción que la persona que lo va a vivir. Nadie debería estar más comprometido con la elaboración del perfil, la redacción del diario, la lectura de los libros o la preparación para el empleo.

Cuando cumplí mi condena, conté con apoyo. Pero también entendí que tenía que ganarme la confianza. Tenía que demostrar a mi familia que su apoyo no había sido en vano. Tenía que demostrar a mis abuelos, aunque hubieran dejado de comunicarse conmigo, que estaba trabajando para mejorar. Tenía que demostrar a las futuras partes interesadas que no me definía únicamente mi condena.

Ese esfuerzo le dio sentido a mi vida durante la condena. También me abrió nuevas oportunidades tras mi puesta en libertad.

No salí de la cárcel antes de tiempo. Cumplí 26 años. Pero como aproveché ese tiempo para prepararme, volví a casa con un historial, una red de apoyo y una estrategia. Esa preparación me dio la verdadera libertad. Hoy tengo la libertad de realizar un trabajo significativo, de mantener a mi familia, de crear empresas y de ayudar a los demás a través de Prison Professors.

Quiero que otros desarrollen ese mismo tipo de estrategia, independientemente de la duración de la condena.

Empieza por un paso

A veces, las familias se sienten abrumadas porque el proceso carcelario puede ser largo y confuso. Es posible que no sepan por dónde empezar.

Empieza por un paso.

Pídele a tu ser querido que redacte un plan sencillo. Pídele que defina qué es el éxito. Pídele que escriba una biografía. Pídele que empiece un diario. Pídele que lea un libro y escriba un resumen. Pídele que piense en la puesta en libertad, aunque le parezca algo lejano. Pídele que identifique a las personas que podrían apoyarle y a aquellas cuya confianza necesita recuperar.

A partir de ahí, sigue construyendo.

El trabajo no tiene por qué ser perfecto. Lo importante es empezar. Con el tiempo, una biografía, una entrada en el diario, un resumen de un libro, un plan de puesta en libertad y un testimonio pueden convertirse en un conjunto de trabajos. Ese conjunto de trabajos puede ayudar a la persona que está dentro a desarrollar confianza. También puede ayudar a la familia a ver el progreso.

El progreso da esperanza a las personas porque demuestra que el futuro no es solo algo que hay que esperar. El futuro es algo que hay que construir.

Nuestro compromiso en Prison Professors

En Prison Professors, creamos recursos gratuitos para personas en todas las etapas de su trayectoria. Acompañamos a las personas antes de la sentencia, durante el encarcelamiento y tras la puesta en libertad. También ayudamos a las familias que desean saber cómo pueden colaborar.

No pedimos a nadie que pague por nuestros recursos. Publicamos lecciones, cuadernos de ejercicios, vídeos y herramientas porque queremos que las personas se preparen para obtener el mejor resultado posible. Queremos que construyan un historial que demuestre responsabilidad, crecimiento y preparación para niveles más altos de libertad.

Nunca le pediré a nadie que haga algo que yo no haya hecho. La estrategia que enseño es la misma que utilicé. Me ayudó a superar 26 años en una prisión federal. Me ayudó a generar confianza. Me ayudó a volver a casa con oportunidades. Me ayudó a ganarme una vida llena de sentido y servicio.

Si quieres a alguien que está en prisión, anímale a empezar a construir su futuro. No dejes que la relación se centre únicamente en lo que salió mal, en lo que está haciendo el sistema o en cuánto tiempo le queda. Ayuda a tu ser querido a centrarse en lo que puede hacer hoy para prepararse para un futuro mejor.

La persona que está en prisión no puede cambiar el pasado. La familia tampoco puede cambiarlo. Pero juntos, con honestidad, disciplina y un plan claro, pueden empezar a labrarse un historial que conduzca a mejores resultados.

Me llamo Michael Santos. Creo en la capacidad de cada persona para crecer a través de la adversidad, y espero que este mensaje ayude a las familias a apoyar a sus seres queridos de una forma que conduzca a la preparación, la dignidad y un futuro más sólido.

¿Qué paso puedes animar a tu ser querido a dar hoy que le ayude a construir un historial más sólido de cara al futuro?