
Cuando comenzamos a crear la sección «Perfiles» en PrisonProfessors.org, la idea era sencilla pero ambiciosa: ofrecer a todas las personas encarceladas una plataforma para conmemorar su trayectoria. Sabíamos que esta documentación sería esencial para nuestra labor de defensa. Si las personas podían demostrar, de forma cuantificable y transparente, que buscaban la excelencia, podríamos defender con mayor eficacia las políticas que amplían las oportunidades de obtener la libertad.
Nuestro objetivo era claro: empezar desde cero y llegar a los 10 000 participantes.
La llamada a Aliceville
Al principio de ese proceso, me puse en contacto con Celeste Blair, una mujer extraordinaria que cumplía una larga condena en la prisión federal de Aliceville, en Alabama. Celeste aceptó el reto. Empezó a correr la voz dentro de Aliceville, animando a otras mujeres a informarse sobre nuestra labor de defensa y a participar en el curso «Preparación para el éxito después de la prisión».
Siempre hago tres promesas a las personas que están dentro:
- Nunca les mentiré.
- Nunca les pediré que hagan nada que yo no haya hecho.
- Nunca cobraré ni un centavo por el trabajo que hacemos en Prison Professors.
Celeste confió en ese mensaje y se volvió tan eficaz enseñando a los demás que los miembros del personal de Aliceville me invitaron a visitarlos y a hacer una presentación yo misma.
Una cálida bienvenida
Hice el largo viaje a Alabama, donde la directora y su equipo ejecutivo me dieron una cálida bienvenida. Cuando entré en el auditorio, me sentí honrado al ver que unas 500 mujeres se pusieron de pie para ovacionarme.
Las mujeres ya conocían la Guía Straight-A y la importancia de documentar su trayectoria. Entendían que al crear perfiles —con biografías, diarios, reseñas de libros y planes de liberación— no solo podían mantenerse centradas, sino también destacar como líderes de sus propias vidas.
Una mujer se sintió tan inspirada que pintó un retrato mío utilizando la foto de autor de uno de los cuadernos de trabajo que habíamos enviado a Aliceville. Ese gesto me mostró la profundidad del compromiso que estas mujeres estaban poniendo en su propia transformación.

De Aliceville a la clemencia
Más adelante, en 2024, varios grupos de defensa me preguntaron si conocía a personas que debieran ser consideradas para recibir clemencia. Les remití a nuestra tabla de clasificación. Celeste Blair había acumulado el mayor número de puntos, documentando su trayectoria de forma coherente y transparente. Su preparación y perseverancia dieron sus frutos.
El presidente Biden conmutó su sentencia y Celeste ahora está en casa, trabajando como embajadora voluntaria de Prison Professors y mostrando a otros lo que se puede lograr cuando se vive como el director ejecutivo de la propia vida.
La misión más amplia
Aliceville reafirmó la misión. El cambio no se produce por casualidad, sino cuando las personas se comprometen a documentar su crecimiento y cuando el personal apoya ese compromiso. Cada perfil creado, cada punto ganado, cada entrada en la tabla de clasificación se convierte en parte de una historia más amplia. Juntas, esas historias refuerzan nuestro llamamiento a favor de reformas que incentiven la excelencia y creen nuevas vías hacia la libertad.
