
USP Leavenworth: reformando una institución histórica
Las autoridades me encerraron en régimen de aislamiento tras mi detención y pasé el primer año de mi encarcelamiento solo en una celda. No supe cómo era la vida en prisión hasta que un juez me condenó a cumplir 45 años. Entonces, los alguaciles federales me trasladaron a la USP Atlanta, la segunda prisión federal más antigua del país.
Cuando entré en la USP Leavenworth años más tarde para hacer una presentación, me llamó la atención la similitud. Leavenworth es la prisión federal más antigua de Estados Unidos y su diseño reflejaba el lugar donde comencé mi viaje. La arquitectura, el ambiente y la cultura me recordaban a Atlanta. Ambas instituciones tienen una historia y ambas necesitan urgentemente una reforma.
Aprender de la historia
Mientras cumplía mi condena, leí el libro de Pete Earley, The Hot House. Describía de forma impactante la cultura dentro de Leavenworth. El libro era vívido, pero también aleccionador. Mostraba lo que ocurre cuando las prisiones son inestables y cuando la cultura refuerza la supervivencia en lugar del crecimiento.
Mi misión es cambiar esa cultura. Las prisiones no deben limitarse a retener a las personas hasta que pase un número suficiente de días. Ese enfoque mide el tiempo, no el progreso.
En cambio, las prisiones deben producir resultados que hagan que la sociedad sea más segura: ayudar a las personas a convertirse en ciudadanos respetuosos con la ley y que contribuyen a la sociedad.
Un mensaje diferente
Algunas personas se resisten a este mensaje de incentivar la excelencia. Argumentan que la justicia significa cumplir la condena, nada más y nada menos. Pero yo lo veo de otra manera. El encarcelamiento es el proceso que sigue a una condena, no es el resultado que queremos. El verdadero resultado debería ser la transformación.
Por eso animo a las personas que están dentro a:
- Documenten su trayectoria mediante biografías, diarios, reseñas de libros y planes de puesta en libertad.
- Creen perfiles en PrisonProfessors.org.
- Ganan puntos en nuestra tabla de clasificación, que registra su crecimiento y progreso.
Cuando las personas conmemoran sus esfuerzos, crean transparencia. Demuestran que son extraordinarias y convincentes. Y con esa evidencia, podemos abogar por políticas que abran nuevos caminos hacia la libertad a través del mérito.
Esperanza dentro de Leavenworth
Mi visita a Leavenworth me dejó esperanzado. Quiero que las personas que están dentro reconozcan su papel en la reforma del sistema. Si se responsabilizan de su propia preparación para la reinserción y si el personal apoya ese proceso, podemos cambiar los resultados.
Las mismas prisiones que una vez se describieron en The Hot House pueden convertirse en lugares donde se define, se mide y se incentiva la excelencia. Paso a paso, con perfiles y preparación, podemos transformar incluso las instituciones más antiguas en motores de reforma.
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