Aspiración
Quienes siguen la Guía Straight-A saben que lo primero es definir el éxito. Una vez que sabemos lo que buscamos, establecemos metas que se ajustan a nuestra definición de éxito. Luego, avanzamos con la actitud correcta.
Para mantenernos firmes en los momentos difíciles, debemos aspirar a algo más, viendo los resultados que queremos alcanzar. Aprendí estas lecciones estudiando a líderes como Nelson Mandela.
En Robben Island, Nelson Mandela vivió en una celda diseñada para reducir su mundo a la piedra, la rutina y la obediencia. El gobierno podía controlar sus movimientos, su trabajo y su contacto con los demás. Mandela se negó a dejar que esas condiciones definieran el techo de su futuro. Tenía un objetivo mayor:
trabajar para construir una Sudáfrica democrática que pudiera superar la venganza e incluir a personas de ambos lados del conflicto.
Esa aspiración moldeó sus decisiones diarias. Estudió, disciplinó su conducta y desarrolló la paciencia y la postura negociadora que más tarde necesitaría. Cuando el entorno político cambió, salió de prisión preparado para liderar, en lugar de simplemente aliviado por ser libre. Su aspiración por la vida que pretendía llevar tras su liberación (a pesar de que cumplía cadena perpetua) le motivó a seguir preparándose. No cambió la celda. La aspiración cambió su preparación.
Nuestras aspiraciones nos ayudan a elegir un futuro más grande que nuestras circunstancias actuales. Persigue el futuro que deseas con intenciones deliberadas. En lugar de desear o fantasear con lo que vas a ser, decide lo que vas a ser. Recuerda que Dios ayuda a quienes se ayudan a sí mismos.
En la secuencia de la Guía Straight-A, la aspiración sigue a la actitud por una razón:
La actitud correcta significa que nos comprometemos al 100 % con el éxito.
Nuestras aspiraciones nos motivan a seguir escalando, incluso en los momentos difíciles.
Inspirado por Mandela y otros, siempre aspiré a la vida que llevaría una vez que saliera. Quería volver a la sociedad con una buena educación y perspectivas de éxito, en condiciones de crear caminos que ayudaran a otros a ganar la libertad a través del mérito. Al aspirar a algo más que la vida que estaba viviendo, pude tomar decisiones más deliberadas mientras estaba dentro. Mis aspiraciones:
Determinaban lo que leía y lo que escribía. No leía para pasar el tiempo. Leía para desarrollar competencias y producir trabajos que demostraran mi crecimiento.
Determinaban los amigos que elegía. Evitaba a las personas que ponían excusas sobre lo que no podían hacer y me alineaba con personas que se preparaban para el éxito tras su puesta en libertad.
Determinaron cómo manejaba los inevitables obstáculos y negativas. Podía ajustar mis planes para adaptarme a los cambios que veía.
Determinaban el historial que construía. Conmemoré el viaje dentro escribiendo sobre los pasos que daba para prepararme. El trabajo se hizo evidente, lo que me abrió más oportunidades.
Aplica este principio
Escribe tu aspiración y crea pruebas que demuestren que no solo hablas de lo que vas a hacer:
Escribe una frase que comience con: «Aspiro a...».
Incluye un rol, una contribución y un beneficiario. Ejemplo de estructura
: «Aspiro a convertirme en un [rol] disciplinado que produce [trabajo] que sirve a [quién] de [cómo]».Elabora un «currículum listo para la puesta en libertad» y publícalo en el perfil que estás creando en Prison Professors. No esperes a la puesta en libertad para empezar a reunir tus credenciales. Crea pruebas que demuestren:
tu formación, muestras de redacción, contribuciones, programas completados, referencias de mentores y resultados de proyectos.
Convierte la aspiración en un estándar de producción semanal.
La aspiración debe reflejarse en los resultados. Elige los resultados mínimos semanales que puedas alcanzar, independientemente de las limitaciones de la prisión:páginas escritas, informes de libros completados, cursos terminados, resúmenes de lecciones redactados, horas de servicio registradas, cartas enviadas a mentores.
Publica y archiva tus pruebas.
Utiliza tu diario para crear una página de resumen mensual que enumere lo que has producido, lo que has aprendido y lo que producirás el mes siguiente. El objetivo es sencillo: si alguien te pregunta «¿Qué has hecho con tu tiempo?», podrás responder con pruebas.
Preguntas autodirigidas
Utiliza estas preguntas para crear una documentación cuantificable de tus aspiraciones:
¿Cuál es mi aspiración en una sola frase, escrita en lenguaje sencillo, que incluya un rol, una contribución y un beneficiario?
¿Qué tres capacidades debo desarrollar para vivir de forma creíble esa aspiración (credenciales, habilidades o hábitos)?
¿Cuáles son los resultados semanales que demostrarán que estoy desarrollando esas capacidades (páginas, horas, certificados, proyectos completados)?
¿Qué producto de trabajo produciré este mes que alguien fuera de la prisión pueda evaluar (ensayo, serie de informes de libros, plan de lecciones, esquema del plan de estudios, registro de servicios)?
¿Qué me exige mi aspiración que deje de hacer inmediatamente porque daña la credibilidad o debilita la concentración?
¿Quién puede verificar mi progreso? ¿Cuál es mi plan para crear una red de apoyo documentada (cartas, visitas de mentores, actualizaciones publicadas)?
¿Cuál es la fecha de mi «auditoría de aspiraciones» de 90 días y qué elementos concretos habré conseguido para esa fecha?
Si un agente de libertad condicional, un empleador o un juez revisaran mi expediente hoy, ¿qué verían que demuestre que la aspiración se ha convertido en preparación?
