
Tuve el privilegio de visitar la prisión federal de Springfield, Misuri, acompañado por Hugh Hurwitz, que en su día fue director en funciones de la Oficina de Prisiones. Viajar con Hugh me hizo comprender la importancia de establecer colaboraciones sólidas con líderes comprometidos con la creación de un sistema penitenciario más eficaz.
En Springfield, volví a encontrarme con el alcaide Eric Williams, un líder carismático y reflexivo al que conocí cuando presidía la prisión de Greenville, Illinois. Cuando el alcaide Williams fue trasladado a Springfield, me invitó a dar una charla allí, lo cual agradecí profundamente.
Cuestionando la «sabiduría carcelaria»
Como suelo hacer durante las presentaciones, pregunté a los hombres y mujeres del público si alguna vez habían oído la misma dudosa sabiduría con la que me encontré mientras cumplía condena: «Olvídate del mundo exterior. Céntrate solo en cumplir tu condena aquí dentro».
Casi todas las manos de la sala se levantaron.
Ese momento ilustra el problema fundamental de las prisiones. Con demasiada frecuencia, se enseña a los reclusos a comportarse de una manera que puede funcionar en la prisión, pero que fracasa en la sociedad. Si queremos obtener mejores resultados, debemos cambiar la cultura. Tenemos que crear incentivos que ayuden a las personas a centrarse en prepararse para el éxito fuera, en lugar de limitarse a sobrevivir dentro.
Definición de «extraordinario y convincente»
Por eso sigo abogando por el cambio, especialmente en lo que respecta a cómo definimos la expresión «extraordinario y convincente». Los jueces y los responsables políticos suelen utilizar esas palabras en el contexto de la libertad condicional por motivos humanitarios o la modificación de la pena. Sin embargo, nadie parece capaz de definirlas con claridad. Lo que todos podemos reconocer, sin embargo, es el fracaso que esperamos cuando las personas salen de prisión sin preparación.
Si el fracaso es predecible, entonces el éxito debe ser medible. Ahí es donde entra en juego nuestro trabajo.
Crear perfiles, impulsar reformas
Cuando visito prisiones, reto al personal a que reconozca la influencia que tiene en la creación del cambio que desea ver. Al mismo tiempo, reto a las personas que cumplen condenas largas a que reconozcan su papel en la reescritura de la narrativa.
Les insto a crear perfiles en PrisonProfessors.org, documentando los hábitos, las habilidades y la preparación que los hacen extraordinarios y convincentes. A través de biografías, diarios, reseñas de libros y planes de liberación, las personas pueden mostrar las decisiones diarias que separan la preparación de la pasividad.
Cuando esos perfiles se acumulan, hacen más que inspirar a las personas que están dentro: proporcionan pruebas que podemos utilizar para abogar por reformas. Refuerzan los argumentos a favor de los programas de libertad laboral, la ampliación de los créditos por tiempo ganado y nuevas vías hacia la libertad.
Agradecimiento
Me fui de Springfield agradecido al alcaide Williams por darme la bienvenida y a Hugh Hurwitz por su colaboración en esta visita. Juntos, reforzamos un mensaje de esperanza: la prisión no tiene por qué quebrantar a las personas. Con preparación, transparencia y responsabilidad, la prisión puede convertir a las personas en líderes de sus propias vidas.
Eso es lo que significa vivir como si fueras el director general de tu vida, y ese es el movimiento que estamos impulsando, visita a prisión por visita a prisión.
