Todos los cursos que ofrecemos a través de Prison Professors tienen un objetivo principal: ayudar a las personas a prepararse para alcanzar el éxito. Esa preparación comienza con el desarrollo de habilidades de comunicación, de pensamiento crítico y empresariales más sólidas. Esas habilidades pueden abrir oportunidades para la independencia, el empleo, el emprendimiento y múltiples fuentes de ingresos tras la puesta en libertad.
En esta era de la economía digital, las personas pueden generar ingresos de formas que no existían cuando yo empecé a cumplir mi condena. Una persona con disciplina, acceso a la información y compromiso con el aprendizaje puede estudiar los mercados, crear negocios en línea, desarrollar productos digitales, establecer redes profesionales y aprender a invertir.
Esas oportunidades son reales.
Y también lo son los riesgos.
Dado que dedico mi tiempo a dirigir una organización sin ánimo de lucro que no me genera ingresos, me gano la vida a través de la economía digital. Utilizo las mismas habilidades que empecé a desarrollar mientras cumplía 26 años de prisión: lectura, escritura, pensamiento crítico, resolución de problemas y criterio empresarial. Busco oportunidades para obtener beneficios de operaciones especulativas y de inversiones a largo plazo en empresas que cotizan en bolsa. También invierto en Bitcoin.
Esa estrategia me obliga a mantener relaciones con varias instituciones financieras. Algunas cuentas me permiten operar con acciones. Otras me permiten comprar o vender criptomonedas. Algunas están vinculadas a cuentas en dólares estadounidenses. Cada relación deja una huella en Internet. Y siempre que una persona tiene una huella en línea, existen vulnerabilidades.
Esta semana, aprendí otra lección sobre esas vulnerabilidades.
La mañana del martes 26 de mayo de 2026, me desperté temprano y vi que algo iba mal. Unos hackers habían conseguido cierto control sobre una de mis cuentas. Empezaron a realizar operaciones y a iniciar transferencias sin mi conocimiento ni permiso.
Como reviso mis cuentas varias veces al día, detecté el problema unos 90 minutos después de que comenzara la actividad no autorizada. Inmediatamente cambié las contraseñas. Me puse en contacto con la entidad financiera y denuncié que alguien había pirateado mi cuenta y estaba realizando transacciones no autorizadas.
Entonces comencé el largo proceso de colaborar con la entidad para revertir la actividad fraudulenta y recuperar el control de la cuenta. Durante los dos días siguientes, pasé varias horas proporcionando información, siguiendo instrucciones y documentando lo sucedido. En este momento, he hecho todo lo que estaba en mi mano. Ahora debo dejar que el proceso siga su curso. Espero que la entidad revierta las transacciones fraudulentas, pero hasta que concluya la revisión, debo esperar.
Esa experiencia me recordó una lección importante: obtener ingresos en la economía digital es solo una parte de la responsabilidad. Proteger esos recursos es igual de importante.
Ya utilizo contraseñas seguras y aleatorias para mis cuentas. No uso contraseñas sencillas, ni utilizo la misma contraseña en todas las plataformas. Aun así, esta experiencia me ha demostrado que necesito mejorar mis propios sistemas. De ahora en adelante, cambiaré las contraseñas con más frecuencia. Seguiré revisando las cuentas todos los días. Analizaré más detenidamente la configuración de seguridad, la autenticación de dos factores, los permisos de retirada de fondos y las alertas.
Los miembros de nuestra comunidad deberían aprender de esta experiencia. Si animamos a las personas a prepararse para el éxito en la economía digital, también tenemos la responsabilidad de enseñarles la importancia de la ciberseguridad. La gente debería aprender a proteger sus cuentas bancarias, cuentas de correo electrónico, cuentas de inversión, carteras de criptomonedas, cuentas empresariales y su información personal.
Una persona puede trabajar duro para generar ingresos. Pero si esa persona no entiende de seguridad, alguien más podría intentar robarle lo que ha construido.
La preparación requiere algo más que ambición. Requiere sistemas.
Una persona que quiera tener éxito en la economía digital debe tener en cuenta medidas de seguridad prácticas:
Utilizar contraseñas seguras y aleatorias para cada cuenta.
Evitar utilizar la misma contraseña en varias plataformas.
Utiliza un gestor de contraseñas seguro.
Activa la autenticación de dos factores siempre que sea posible.
Revisa tus cuentas financieras con frecuencia.
Configura alertas para inicios de sesión, operaciones, retiradas y transferencias.
Mantén actualizadas las direcciones de correo electrónico y los números de teléfono de recuperación.
Ten cuidado con los enlaces, las descargas y los mensajes que te pidan información personal.
Aprende a distinguir entre una plataforma legítima y un intento de phishing.
Elabore una política por escrito sobre cómo actuar si surge algún problema.
Esos pasos no eliminan todo el riesgo. Pero reducen la exposición. También ayudan a una persona a responder rápidamente si surge un problema.
La economía digital puede generar libertad. Puede ayudar a una persona a generar ingresos, invertir, comunicarse y participar en mercados que operan en todo el mundo. Pero la libertad siempre conlleva responsabilidad. Cuanto más dependamos de las herramientas digitales, más debemos aprender a protegernos.
Esa lección se aplica a todos los miembros de nuestra comunidad.
Mientras está en prisión, es posible que una persona no tenga acceso a Internet. Pero aún así puede prepararse. Puede leer sobre ciberseguridad. Puede estudiar educación financiera. Puede desarrollar habilidades de redacción y pensamiento crítico más sólidas. Puede aprender cómo funcionan las empresas. Una persona puede empezar a crear los hábitos que le llevarán a tomar mejores decisiones tras su puesta en libertad.
El éxito no proviene de una sola decisión. Proviene de una serie de decisiones disciplinadas tomadas a lo largo del tiempo.
La experiencia de esta semana me ha recordado que debo seguir aprendiendo, seguir adaptándome y seguir mejorando mis sistemas. Animo a todos los miembros de nuestra comunidad a hacer lo mismo.
Preguntas para reflexionar
¿Qué habilidades necesito desarrollar ahora para poder participar en la economía digital tras la puesta en libertad?
¿Cómo pueden ayudarme unas habilidades de comunicación más sólidas a generar ingresos o a establecer relaciones profesionales?
¿Qué riesgos conllevan la banca en línea, las inversiones, las criptomonedas, el correo electrónico y la actividad empresarial digital?
¿Qué medidas puedo tomar para aprender más sobre ciberseguridad mientras me sigo preparando para la puesta en marcha?
¿Por qué es importante utilizar contraseñas diferentes para cada cuenta?
¿Cómo reaccionaría si alguien obtuviera acceso no autorizado a una de mis cuentas financieras?
¿Qué política escrita podría elaborar para proteger mis futuros ingresos, ahorros e inversiones?
¿Cómo puedo utilizar mi perfil, mis diarios, mis reseñas de libros y mi plan de reinserción para demostrar que me estoy preparando para tener éxito en la economía digital?
¿Qué libros, cursos o mentores pueden ayudarme a aprender más sobre educación financiera y ciberseguridad?
¿Qué medidas puedo tomar hoy para ser más responsable con la tecnología, el dinero y las oportunidades?
