Nadie nace siendo resiliente. La experiencia me ha enseñado que podemos volvernos resilientes, basándonos en las decisiones que tomamos cuando estamos en medio de una crisis. Parafraseando una cita que escuché una vez sobre cómo el oro se forja a través del fuego de la adversidad, nosotros forjamos la resiliencia en el fuego de nuestra mayor adversidad.
Aprendí estas lecciones estudiando a los líderes, mientras comenzaba una condena que me mantendría en prisión durante décadas. Como pasé el primer año de la condena en régimen de aislamiento, las experiencias me enseñaron a construir esperanza, definir el éxito y entrenar mi mente en la perseverancia. Cualquier persona puede trabajar para volverse más resiliente.
Ya sea que estés enfrentando desafíos personales, reveses profesionales o momentos que ponen a prueba tu voluntad, puedes empoderarte pensando en cómo desarrollar resiliencia.
Los retos de la prisión a menudo eliminaban las distracciones de la vida exterior. Mientras estuve dentro, aprendí a sentirme cómodo con la soledad. En la soledad, podemos desarrollar una mente más fuerte, porque tenemos que estar en paz con dónde estamos y con quiénes somos.
- ¿Qué haces cuando pierdes tu libertad y fuerzas externas dictan dónde duermes, qué comes e incluso qué puedes aprender?
En ese momento, decides en qué te vas a convertir. La resiliencia comienza cuando decidimos prepararnos para un futuro mejor, por muy lejano que parezca.
Encontré fuerza leyendo muchos libros, incluida la Biblia. Aunque no era religioso, las historias me llegaron al alma. La historia del hijo pródigo me dio esperanza con el relato de la redención, de volver al buen camino incluso después de cometer errores. También me ayudó a aceptar que, por mucho que trabajara, los demás siempre me juzgarían por las malas decisiones de mi juventud. Otra historia, la parábola de los talentos, me enseñó que tenemos la responsabilidad de utilizar lo que tenemos, por pequeño que sea, para crear algo significativo.
Las historias bíblicas sembraron en mi mente una pequeña pero poderosa creencia: la creencia de que la vida aún podía ofrecer esperanza y una oportunidad de redención, pero solo si yo asumía la responsabilidad de mi propio futuro. Mi vida podía cambiar, pero tenía que ser yo quien la cambiara. Tendría que adoptar la mentalidad de un director ejecutivo.
Todos podemos vivir como si fuéramos el director general de nuestra vida. Un director general es responsable del éxito o el fracaso de su organización. Los directores generales eficaces no pierden el tiempo lamentándose de las circunstancias, sino que se centran en la estrategia, el crecimiento y las acciones intencionadas que conducirán al éxito.
Así es como puedes aplicar la mentalidad de un director ejecutivo a tu vida, independientemente de los retos a los que te enfrentes:
1. Define el éxito
¿Qué significa el éxito para ti? Sé específico. ¿Se trata de construir mejores relaciones, alcanzar objetivos profesionales o fortalecerte mentalmente? La claridad es esencial porque la resiliencia depende de tener un objetivo por el que luchar.
Pregúntese:
- ¿Cuáles son mis valores y cómo influyen en mi definición de éxito?
- ¿Cómo será cuando haya superado mis retos actuales?
El éxito no es fruto de la casualidad. Comienza por definir lo que más importa.
2. Crea un plan
«Una visión sin acción es solo un sueño». Esta cita de Joel A. Barker nos recuerda que un plan es el puente entre donde estamos ahora y donde queremos llegar.
Divide tu objetivo en pasos manejables. ¿Qué puedes hacer hoy, esta semana o este mes para acercarte a tu visión del éxito?
Mientras estaba en aislamiento, aprendí a hacer planes sencillos, empezando por lo básico:
- Desarrollar una rutina diaria.
- Establecer objetivos de superación personal, como leer y escribir.
- Comprometerme a aprender algo nuevo cada día.
Las acciones pequeñas y constantes se acumulan con el tiempo y dan grandes resultados. También me abrieron nuevas oportunidades.
3. Crear herramientas, tácticas y recursos
Las personas resilientes crean recursos:
- Conocimiento: aprenden de los libros, los mentores y las experiencias personales. Todo ello les aporta fortaleza mental y confianza.
- Bienestar físico: incorporar el ejercicio, la nutrición y el descanso a la rutina.
- Sistemas de apoyo: incluso los directores generales se rodean de asesores. Apóyese en su familia, amigos o grupos de apoyo para obtener fuerza.
Herramientas como estas garantizan que los retos de la vida te moldeen de forma positiva, en lugar de debilitarte.
Inspirado por Sócrates
Durante esos años, también encontré orientación en las obras de Sócrates. Su filosofía sobre ser intencional me aportó una profunda lección en la que sigo basándome hoy en día. En lugar de centrarme en la enormidad de mis retos, empecé a centrarme en mi relación con los demás. Medité sobre:
- Cómo podía reparar el daño causado y reconciliarme con la sociedad.
- ¿Cómo podía aportar valor a las vidas de quienes me rodeaban, a pesar de mis circunstancias actuales?
- Cómo podía aprovechar el tiempo dentro para prepararme para el éxito fuera.
Este cambio de mentalidad inspirado por Sócrates me ayudó a centrarme en cómo podía construir relaciones con personas de la sociedad, al otro lado de los límites de la prisión. Esa estrategia me empoderó a lo largo del camino, permitiéndome incluso casarme cuando aún me quedaban más de 10 años por cumplir.
La resiliencia es la base del éxito en todos los ámbitos de la vida. Nos empodera para afrontar las adversidades de frente, adaptarnos a las circunstancias cambiantes y seguir avanzando con determinación. Para mí, la resiliencia significó redefinir la misión de mi vida incluso cuando había perdido mi libertad. Para ti, puede significar superar retos profesionales, superar contratiempos personales o, simplemente, encontrar la fuerza para seguir adelante cuando la vida se vuelve abrumadora.
En última instancia, la resiliencia es el resultado de decisiones intencionadas. Requiere esfuerzo, reflexión y el valor de empezar de nuevo, a veces a diario.
Como enseñamos en nuestros cursos, recuerda estos pasos:
- Define lo que significa el éxito para ti.
- Planifica tu camino con pasos claros y factibles.
- Equípate creando herramientas, tácticas y recursos para el camino que tienes por delante.
Concluiré con una cita inspiradora de Viktor Frankl: «Cuando ya no podemos cambiar una situación, nos vemos obligados a cambiarnos a nosotros mismos».
Pregunta autodirigida:
- Describe cómo has utilizado una crisis personal para hacerte más fuerte y aportar más valor al mundo.