Prison Professors

17 de junio de 2026

El largo camino hacia la confianza

Principios enseñados:No se encontraron elementos.
El largo camino hacia la confianza

Cuando los miembros de nuestra comunidad se enteren de que Prison Professors recibió el apoyo de Changpeng Zhao (CZ), fundador de Binance y uno de los empresarios más influyentes del mundo, quizá piensen que todo empezó con una conversación.

Pero no fue así.

La historia comenzó décadas antes.

El apoyo que recibimos de CZ no es simplemente una historia de filantropía. Es una historia sobre la preparación, la perseverancia y el poder de vivir de acuerdo con una misión durante un largo periodo de tiempo.

En nuestras clases, suelo citar al legendario entrenador de baloncesto Bobby Knight, conocido por decir:

«Todo el mundo tiene la voluntad de ganar, pero no todo el mundo tiene la voluntad de prepararse para ganar».

Mucha gente ve el resultado. Pocos ven los miles de pasos que hicieron posible ese resultado.

Una forma diferente de pensar

Cuando ingresé en la prisión federal en 1987, sabía que había tomado malas decisiones. También sabía que tenía que empezar a tomar mejores decisiones si quería construir un futuro diferente.

Mientras estaba en régimen de aislamiento, encontré inspiración en la Biblia. Aunque nunca me he considerado una persona religiosa, esas enseñanzas cambiaron mi forma de pensar sobre la responsabilidad, la perseverancia y la esperanza.

Empecé a leer mucho. La biografía de Frederick Douglass me inspiró. La República de Platón me introdujo en las enseñanzas de Sócrates. Leí libros que me enseñaron la importancia del pensamiento crítico, la responsabilidad personal y la acción deliberada.

Esos libros me enseñaron una lección importante:

  • Aunque no podía cambiar el pasado, sí podía influir en el futuro.

La pregunta se simplificó:

  • ¿Cómo podía salir de la cárcel más fuerte de lo que había entrado?

Creación de un plan en tres partes

La respuesta me llevó a crear un marco que guió todas las decisiones que tomé a lo largo de los siguientes 26 años.

Me propuse:

  1. Formarme.

  2. Contribuir a la sociedad.

  3. Crear una red de apoyo.

Esos tres objetivos se convirtieron en la base de todo lo que vino después.

Cada día, intentaba llevar a cabo acciones que se ajustaran a uno de esos objetivos.

  • Obtuve títulos académicos.

  • Escribí libros y artículos.

  • Desarrollé programas educativos.

  • Me puse en contacto con personas que podían ayudarme a aprender y crecer.

  • Documenté el proceso.

No realicé esos esfuerzos con la expectativa de obtener recompensas inmediatas. En cambio, estaba sembrando semillas con la esperanza de construir un futuro mejor. En aquel momento, no tenía ni idea de qué oportunidades podrían generar esos esfuerzos. Simplemente creía que la preparación me abriría puertas y que tenía la responsabilidad de trazar un plan o escribir el siguiente capítulo de mi vida.

Construir credibilidad día a día

La lección más importante que aprendí es que la credibilidad se construye con el tiempo.

La gente observa lo que hacemos. Se fijan en si nuestras acciones coinciden con nuestras palabras y evalúan si mantenemos nuestro compromiso en los momentos difíciles.

A lo largo de los años, forjé relaciones con educadores, líderes empresariales, responsables políticos, administradores penitenciarios y miembros de la comunidad.

Esas relaciones fueron posibles porque la gente vio coherencia. Años de esfuerzos documentados se hicieron evidentes por sí mismos, junto con un compromiso con la misión. Y lo más importante: vieron que el trabajo consistía en crear oportunidades para los demás. Soy el guardián de una misión que trasciende a cualquier persona individual. Esa perspectiva me ayudó a generar confianza.

Y la confianza genera oportunidades.

El largo camino hacia «Prison Professors»

Tras cumplir mi condena, utilicé mis recursos personales para financiar el desarrollo de este plan:

  • Viajé por todo el país.

  • Visité prisiones.

  • Creé libros, cursos, vídeos y lecciones autodidácticas.

  • Me esforcé por convencer a las partes interesadas de que las personas encarceladas debían tener acceso a recursos educativos que les ayudaran a prepararse para el éxito.

Muchas personas se mostraban escépticas y se oponían por completo a la misión. Otras cuestionaban si las personas encarceladas merecían oportunidades, o si alguien con mi trayectoria podía aportar algo de valor. Con el paso del tiempo, seguí comprometido con la misión.

Pude demostrar que las lecciones que aprendí mientras cumplía mi condena me ayudaron a construir una vida plena tras salir de prisión. Me ayudaron a alcanzar la independencia económica, de modo que pudiera trabajar sin percibir un sueldo ni un salario. Me ayudaron a entablar relaciones con personas que compartían la creencia en la preparación, la responsabilidad y el crecimiento personal.

Tras una década dedicándome a esta labor, convertí la misión en una organización sin ánimo de lucro.

Me comprometí a utilizar mis recursos personales y a trabajar sin sueldo ni remuneración, dedicando mis esfuerzos a impulsar la misión. Como resultado de las semillas plantadas a lo largo de muchos años, otras personas comenzaron a sumarse a nuestra visión de ayudar a la gente a romper los ciclos intergeneracionales de pobreza y reincidencia. Juntos, empezamos a coger impulso.

Cómo se desarrolló la relación con CZ

Mucha gente ve el resultado: Prison Professors recibió el apoyo de CZ.

Pero no ven la preparación que hizo posible esa relación.

Cuando CZ y yo nos conocimos, él atravesaba una etapa difícil en su vida. Un juez federal le había condenado a cumplir cuatro meses de prisión. Unos conocidos comunes nos presentaron. Para entonces, yo ya estaba familiarizado con la historia de CZ. Como inversor en bitcoins, había seguido sus contribuciones al ecosistema de los activos digitales.

A partir de ese momento, nos comunicábamos a diario. Mientras CZ cumplía su condena, yo respondía a sus preguntas, compartía las lecciones aprendidas en mi propia experiencia en prisión y colaboraba con él en proyectos que, con el tiempo, formarían parte de su libro, *Freedom of Money*. A través de esas conversaciones diarias, él comprendió de primera mano la disciplina autodirigida que *Prison Professors* anima a las personas a desarrollar. Y lo que es más importante, pudo comprobar que la misión que le describí era la misma que yo llevaba décadas persiguiendo.

Cuando hablamos por primera vez, yo no pensaba en donaciones ni en apoyo financiero. Él tenía preguntas sobre el sistema y yo respondí con sinceridad, sin pedir nunca ninguna compensación.

Esa decisión se ajustaba a la misma filosofía que me había guiado durante décadas: contribuir primero.

A partir de ese momento, mantuvimos contacto a diario. Mientras cumplía su condena, trabajamos juntos en el primer borrador de *Freedom of Money*. A lo largo de ese proceso, pudo comprobar de primera mano la ética de trabajo autodirigida que animo a desarrollar a las personas que están en prisión.

También experimentó aspectos del encarcelamiento que pusieron de manifiesto algunas de las desigualdades del sistema. Al no ser ciudadano estadounidense, el sistema le impuso restricciones más severas que las que sufrirían otros. Esas experiencias dieron lugar a numerosas conversaciones sobre justicia, oportunidades, crecimiento personal y reforma.

A medida que nuestras conversaciones continuaban, me preguntó por mi visión.

Le expliqué que mis objetivos iban más allá de ayudar a personas concretas a sobrellevar la vida en prisión. Quería crear sistemas que contribuyeran a cambiar los resultados a mayor escala. Para lograrlo, tendría que trabajar durante muchos años, ganándome el apoyo de las personas encarceladas. Los datos que recopiláramos ayudarían a cambiar la cultura del encarcelamiento. Con esos datos, podríamos influir en los administradores y los responsables políticos. Con esos cambios, podríamos abogar por reformas que permitieran a más personas trabajar para ganarse la libertad por méritos propios. 

Esas ambiciosas visiones requerirían muchos años de trabajo, y tendríamos que hacerlo sin ingresos. Llevaba décadas trabajando para alcanzar esos objetivos.

Cuando CZ me preguntó qué se necesitaría para empezar a construir la infraestructura necesaria para impulsar la misión, le expliqué por qué tendríamos que elaborar un presupuesto plurianual de entre 2 y 3 millones de dólares al año aproximadamente. Esos recursos nos permitirían generar un impulso significativo.

Me dijo que no quería ser la única fuente de apoyo.

En su opinión, una misión sostenible debía atraer el apoyo de numerosas partes interesadas. Al mismo tiempo, me dijo que creía en mí. Aunque no era ciudadano estadounidense y nuestro sistema judicial lo había tratado con dureza, creía en la misión.

Para ayudarnos a poner en marcha el proyecto, CZ se comprometió a realizar una aportación inicial de 500 000 dólares.

Consideré ese apoyo como una responsabilidad más que como una recompensa. Cada seis meses, enviaba informes en los que describía nuestros avances, nuestros retos y la forma en que estábamos destinando los recursos para impulsar la misión.

Ayer, 16 de junio de 2026, recibimos el cuarto pago de la ayuda. Con esa aportación, el apoyo acumulado de CZ alcanzó los 2 millones de dólares. 

La primera aportación no generó confianza. Fue la confianza la que hizo posible la primera aportación. Los informes que proporcionamos durante los dos años siguientes reforzaron esa confianza. Cada pago reflejaba la convicción constante de que estábamos utilizando los recursos de forma responsable y manteniéndonos fieles a la misión.

Esta lección no se refiere a la cantidad que recibimos, sino a la importancia de ser buenos administradores de los recursos. La confianza crece cuando la gente ve preparación, coherencia y transparencia. La confianza crece cuando las acciones concuerdan con las palabras.

Gracias a esa confianza, muchas otras personas también han decidido apoyar la misión.

Los miembros de la comunidad Web3 que siguen el trabajo de CZ se han sumado a nuestros esfuerzos. Para obtener más información sobre esa comunidad independiente, visita la página web que han creado en PrisonProfessorsToken.com. A través de sus contribuciones colectivas, han ayudado a generar aproximadamente 500 000 dólares en apoyo adicional. Me he comprometido a dejar esos recursos en la tesorería de nuestra organización sin ánimo de lucro, sin tocarlos al menos hasta el verano de 2027.

Juntos, estamos generando recursos, ampliando el acceso a la educación, creando tecnología y abriendo oportunidades para que las personas puedan ganarse la libertad mediante la preparación y el mérito.

Esas relaciones no surgieron de la noche a la mañana.

Son el resultado de décadas de preparación, miles de días de esfuerzo y un compromiso con una misión más grande que yo mismo.

El camino que me ha traído hasta aquí

Mirando atrás, puedo identificar muchos de los pasos que, con el tiempo, crearon oportunidades para generar apoyo:

  1. Asumí la responsabilidad de mis decisiones.

  2. Empecé a leer libros que ponían a prueba mi forma de pensar.

  3. Estudié las vidas de personas que superaron la adversidad.

  4. Desarrollé una visión clara del futuro.

  5. Elaboré un plan en tres partes.

  6. Me comprometí a mejorar cada día.

  7. Cursé estudios superiores.

  8. Documenté mi progreso por escrito.

  9. Compartí lo aprendido con los demás.

  10. He establecido relaciones basadas en la contribución, más que en el interés propio.

  11. He creado contenidos educativos.

  12. He publicado libros y artículos.

  13. Seguí prestando servicio a pesar de los contratiempos.

  14. Me he ganado la credibilidad gracias a mi constancia.

  15. Establecí colaboraciones con responsables de centros penitenciarios.

  16. Demostró resultados cuantificables.

  17. Creó una organización sin ánimo de lucro dedicada al servicio.

  18. Amplié el acceso a los recursos educativos.

  19. Mantuve la transparencia en cuanto a los objetivos y las finanzas.

  20. He seguido acudiendo al trabajo cada día.

  21. Establecí relaciones con personas que compartían la misión.

  22. Me gané la confianza a través de la buena gestión y la rendición de cuentas.

  23. Se obtuvieron oportunidades que habrían sido imposibles de imaginar décadas antes.

Ningún paso por sí solo dio lugar al resultado. La suma de muchos pequeños pasos dio lugar al resultado. Por eso, la preparación va precedida del apoyo.

Preguntas para la reflexión

Si te estás esforzando por conseguir apoyo para tus propios objetivos, plantéate las siguientes preguntas:

  1. ¿Qué libros, mentores o experiencias han influido en tu forma de pensar?

  2. ¿Cuál es tu visión a largo plazo de la persona en la que quieres convertirte?

  3. ¿Qué acciones diarias se ajustan a esa visión?

  4. ¿Cómo estás documentando tu progreso?

  5. ¿Qué pruebas puedes aportar que demuestren tu crecimiento?

  6. ¿Cómo aportas valor a los demás?

  7. ¿Quiénes son las personas que esperas que algún día te apoyen en tus objetivos?

  8. ¿Qué puedes hacer hoy para ser digno de su confianza?

  9. Si alguien analizara tus acciones durante el último año, ¿qué deduciría sobre tus prioridades?

  10. ¿Qué pequeño paso puedes dar hoy que te acerque al futuro que quieres crear?

El apoyo que recibimos hoy suele ser el resultado de decisiones que tomamos hace años. Cada persona tiene el poder de empezar a crear ese futuro ahora mismo. El camino comienza con una simple decisión: prepararse.

Animo a todas las personas afectadas por el sistema judicial a que utilicen nuestra plataforma y creen un perfil. Al documentar los pasos graduales, las personas pueden empoderarse a sí mismas. Como escribió CZ en *Freedom of Money*, siempre hay más oportunidades en el futuro que en el pasado.

Próximamente habrá más información sobre estos avances. Recuerda: 

  • El apoyo es fruto de la preparación, y la confianza sustenta el apoyo.