Sea sincero consigo mismo y con los demás. Aprende cómo la autenticidad genera confianza y crea conexiones significativas.
Haz visible tu proceso para que otros puedan ver tu viaje
La transparencia crea credibilidad que se incrementa con el tiempo.
La gente no puede discutir las pruebas consistentes
La autenticidad es la disciplina de mostrar tu trabajo para que los demás puedan ver no solo hacia dónde te diriges, sino también cómo llegas allí.
Cuando pienso en la autenticidad, recuerdo mi clase de álgebra de octavo grado con la Sra. Voss. Ella nunca aceptaba tareas que solo mostraban las respuestas finales. Quería ver los pasos.
Su regla se aplica a la vida.
Si quieres que la gente confíe en tus resultados, debes estar dispuesto a mostrar el proceso que los ha generado. Ser auténtico no equivale a ser perfecto. En cambio, significa que somos transparentes, que estamos dispuestos a mostrar que somos intencionales en cada decisión que tomamos.
Aprendí esta lección mucho antes de ir a la cárcel, observando a mi padre, Julio. Huyó de Cuba después de que Fidel Castro llegara al poder, escapando al sur de Florida sin saber hablar inglés. Con disciplina y perseverancia, aprendió a hablar inglés, se mudó a California, conoció a mi madre y juntos nos dieron la vida a mis hermanas y a mí.
En Seattle, mis padres crearon una pequeña empresa de instalaciones eléctricas partiendo de cero. Mi padre cableó casas y luego se expandió a proyectos de obras públicas.
Mi padre no hablaba del trabajo duro. Lo demostraba. Todos los circuitos tenían que funcionar. Todas las luces tenían que encenderse. Su credibilidad provenía de los resultados obtenidos gracias a un esfuerzo visible.
Leí a Marco Aurelio, y su libro Meditaciones moldeó mi forma de pensar sobre la autenticidad y la disciplina. Destacaron varios principios:
Aurelio me recordó que la integridad se revela en la repetición, no en las declaraciones.
La autenticidad se acumula como los intereses. Crece de forma silenciosa, constante y fiable. Con el tiempo, atrae oportunidades, confianza y colaboración.
La gente puede dudar de tus palabras. Pero no puede discutir las pruebas consistentes.
Completa el siguiente ejercicio por escrito:
La autenticidad exige que seamos verificables, no impresionantes.