Aprenda a aspirar a mayores logros y a fijarse metas ambiciosas para su vida después de la cárcel. Amplía tu visión de lo que es posible.
Aprende a ver más allá de tu situación actual para ver lo que es posible
Fíjese objetivos que le lleven más allá de sus límites
Superar las limitaciones autoimpuestas y externas
Muchas personas permiten que sus circunstancias actuales definan su futuro. Creen que, por estar en prisión, sus opciones están limitadas para siempre. Se trata de una limitación autoimpuesta.
La historia nos muestra innumerables ejemplos de personas que se enfrentaron a circunstancias peores y aún así lograron un éxito notable. Desde Frederick Douglass, que escapó de la esclavitud, hasta Nelson Mandela, que salió de 27 años de prisión para liderar una nación, el potencial humano no está determinado por las circunstancias actuales.
La aspiración comienza con la visión. Debes ver en tu mente a la persona en la que quieres convertirte. Esta visión te impulsa hacia adelante, especialmente en los momentos difíciles.
Considera estas preguntas:
La aspiración es diferente de la fantasía. La fantasía es un deseo sin acción. La aspiración es una visión acompañada de compromiso y trabajo diario.
La verdadera aspiración incluye:
Las grandes aspiraciones requieren una gran responsabilidad. Cuanto más ambiciosos sean tus objetivos, más responsable debes ser. No puedes aspirar a liderar a otros si no eres capaz de liderarte a ti mismo. No puedes aspirar a la libertad si no eres capaz de demostrar autodisciplina.
Cada día, pregúntate: ¿Mis acciones de hoy están en consonancia con mis aspiraciones? Si no es así, haz los ajustes necesarios. Tus decisiones diarias te acercan o te alejan de tu visión.
Escriba las respuestas a las siguientes preguntas en aproximadamente diez minutos cada una.